marzo 08, 2012
125 / ¡Aparecidos, por fin!
La edición está limitada a 100 ejemplares a todo color y numerados. Datos técnicos: interior en papel Chambril de 120 grs. Cubierta de cartulina Natural Evolution Ivory de 300 grs. Formato: 148 mm x 210 mm (A5). 64 páginas.
Recordamos que Gramática T’ang reúne trabajos de nuestros alumnos de Morfología en la Carrera de Diseño Gráfico/FADU/UBA
Para ver la publicación online, hacer click aquí.
En pocos días más, tendremos el segundo volumen de la serie: Assemblages.
febrero 13, 2012
124 / Presentación
febrero 06, 2012
123 / Polvo de estrellas
diciembre 22, 2011
122 / Gramática T’ang. Un libro de Morfología
[...] A diferencia de las actuales versiones occidentales del juego, en las obras clásicas chinas sobre el tangram todas las figuras –aun las de mayor nivel de abstracción– incluían ideogramas. Estos tenían por objeto revelar el “significado” de cada disposición. Solían estar organizadas en dos partes: una con los modelos (sin ningún tipo de “división”), la otra con las soluciones (que indicaban los modos posibles de armado). [..] Hemos desarrollado variadas ejercitaciones en las se utiliza el tangram. Desde hace unos quince años, en todas nuestras propuestas pedagógicas, y de manera más o menos directa (a veces de difícil exploración), está presente la filosofía que supone el uso de este juego. Pues al utilizar este puzzle con fines de enseñanza intentamos poner en juego cierto tipo de pensamiento necesario en la formación del diseñador, el arquitecto o el artista: el tangram no sólo permite potenciar nuestras habilidades básicas imprescindibles –como la coordinación visomotora, la atención, la memoria y el razonamiento lógico, por lo que suele ser usado con éxito en la educación inicial–, sino también aquellas que hacen a la formación de quien va a operar con formas visuales complejas: la orientación espacial, la capacidad combinatoria entre diferentes dispositivos y el reconocimiento de las múltiples relaciones posibles entre figura y fondo. [..] Sin embargo, la utilización del tangram en su versión original constituye solamente un paso necesario a partir del cual hemos promovido su uso como herramienta ideativa. Este libro presenta varias series de operaciones posibles (solemos referirnos a ellas con la expresión “otros juegos”) que se encuentran desarrolladas a partir del armado y el análisis de las figuras básicas. [De la introducción de Gramática T’ang]
noviembre 14, 2011
noviembre 01, 2011
120 / Novedades Noviembre 2011
1. LIBROS DE MORFOLOGIA Edición de dos libros que inician una serie en colaboración con Flanbé ediciones. Impresos a color y de unas 80 páginas, los libros presentan algunos trabajos desarrollados en la Cátedra de Morfología durante 2011.
El primero de ellos —denominado Gramática T’ang— está basado en en la práctica realizada en M1 acerca del Tangram, un antiguo puzzle chino.
El segundo —sin título definitivo todavía— presenta las ejercitaciones sobre materiales que tienen lugar en el curso de M2.
Los dos libros tienen textos bilingües (en castellano e inglés) acerca de los temas abordados.
Esta serie no tiene fin comercial. El precio de costo para cada libro es de $ 30.-
Si es de tu interés, anotate en el listado que tiene tu docente. El pago adelantado del ejemplar ayuda a solventar la edición, que se limita a 100 ejemplares. La entrega de los libros se realizará a mediados de diciembre.
Con ese objetivo, se desarrollará la producción del mismo durante el verano, para lo cual se requiere, por exigencias legales —como se ha explicado el martes 1 en clase— el llenado de una autorización por parte del alumno para la duplicación y exhibición de los videos. En ningún caso esta exhibición —cabe aclararlo— tendrá fines comerciales: está solo orientada hacia objetivos pedagógicos o de difusión.
septiembre 13, 2011
119 / Wainhaus. Entrevista en Radio UBA
118 / Microformas
Lengua franca entre disciplinas, camino necesariamente colmado de paciencia, la forma —el verdadero artista lo ha aprendido— siempre deja huellas que dependen del instrumento y de los materiales que se utilizan. Es por esta razón que desarrollar puentes entre sus diferentes manifestaciones es al mismo tiempo medio y fin: Microformas constituye un proyecto multimedia desplegado desde la Cátedra de Morfología, espacio teórico y práctico que oriento en la carrera de Diseño Gráfico de la Universidad de Buenos Aires. Este CD, primera instancia de una serie, contiene pequeñas piezas musicales de brevísima duración que cuatro compositores convocados prepararon bajo pautas previamente acordadas y que permiten generar a posteriori secuencias de imágenes en variados soportes. [hw, de la carátula de Microformas]
Las 43 bandas de Microformas están a cargo de:
—Marcio Doctor [nació en Buenos Aires. Percusionista y compositor, vive desde 1990 en Hamburgo (Alemania). Ha tocado y grabado con las más importantes figuras mundiales de world music y jazz. Ha editado varios discos como solista. Compone música para teatro, documentales y films de animación.] www.marciodoctor.com
—César Lerner [compositor e instrumentista. Ha realizado la música de numerosos largometrajes. La lista incluye Nueve reinas (Bielinsky) y El abrazo partido (Burman). Ha tocado con el Cirque du soleil y participado en otros importantes proyectos artísticos]
www.cesarlerner.com.ar
—Lautaro Vieyra [se ha especializado en música electroacústica. Se graduó en el CRD de Pantin y se perfeccionó en el CRR de París. Tras varios años en Francia, ha elegido retornar a Buenos Aires para continuar sus proyectos.]
www.lautarovieyra.com.ar
Cristian Villafañe [nació en Rosario y desarrolla con parejo interés tanto proyectos de música experimental en vivo como de rock y música electroacústica.] www.myspace.com/cristianvillafane
septiembre 10, 2011
117 / Ligeti y Wehinger. Música visual.
En relación a Microformas —el último trabajo del curso 2011 de Morfología— sugerimos una serie de fuentes interesantes para analizar la interacción entre espacio y tiempo. Esta entrada se encuentra directamente relacionada con la práctica del martes próximo (13 de septiembre).
Artikulation se compuso 20 años antes del estreno de La Guerra de las Galaxias. No podemos encontrar pruebas de que Ben Burtt, el diseñador de sonido de Lucas, se inspirase directamente en esta pieza. Es sabido que usó un ARP 2600 y algunos sonidos acústicos para R2D2, pero resulta difícil imaginar que se le ocurrieran esos sonidos sin escuchar Artikulation.
agosto 24, 2011
116 / Pensar técnico y poder
¿Por qué la elección de este tema? Desde hace ya muchos años, la técnica ocupa un lugar central en el debate filosófico. Es claro que, como especie, no nos es posible vivir sin técnica y que la acción conjunta del complejo tecnológico suele ser considerada como un ser emergente creado por el hombre y que tiene, ya, no poco nivel de conciencia y autonomía.
¿Qué supone el pensar técnicamente? ¿Qué puentes podrían establecerse entre Técnica y Heurística? ¿Qué relación existe entre estos términos que, desde Prometeo, convocan al hombre a reflexionar en oleadas de ideas marcadas por el que constituye, casi con seguridad, el más importante vector de avance histórico? ¿Qué significa, hoy, tener poder técnico? Son éstas algunas de las preguntas planteadas en la primera sección de este libro —“Pensar técnico y poder”— por algunos referentes en este campo. “Pensar. Decir. Hacer.” —la segunda parte de esta publicación— es una selección de casos que, con notable sesgo de experiencia personal —pues se trata de cartas, entrevistas o textos marcadamente autobiográficos— constituyen notables ejemplos de pensamiento expandido.
—
La Cátedra de Heurística de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires fue fundada por Gastón Breyer (1919-2009), quien convocó en 1996 a un primer núcleo de profesores para organizar un nuevo espacio de pensamiento multidisciplinar con el fin de desarrollar preguntas y trazar hipótesis acerca de las particularidades del pensar-hacer de los arquitectos y diseñadores.
Espacio abierto y especialmente dinámico, desde sus inicios la Cátedra de Heurística ha formado numerosos docentes en el área y organiza anualmente el dictado de un curso para alumnos de todas las carreras que se estudian en la facultad. En correspondencia con la labor pedagógica desarrollada por la cátedra, el Centro de Heurística concentra los trabajos de investigación sobre la disciplina.
julio 20, 2011
115 / Pensar. Decir. Hacer.
abril 27, 2011
114 / Cómo hablar de los libros que no se han leído
octubre 30, 2010
113 / Ecos del taller de Legos en Morfología
El taller del sábado 23 en la FADU (ver nota anterior en este blog) fue muy intenso. Los participantes experimentaron sobre el desarrollo en equipos de una bio-forma sintética —en este caso inspirada en el mundo animal—, articulada, con capacidad de movimiento: Aquí publicamos extractos de algunos testimonios:octubre 18, 2010
112 / Taller de Legos en Morfología: Sábado 23
El taller es gratuito, pero sugerimos colaborar con $ 15.- para comprar una importante cantidad de ladrillitos, que se enviarán a la escuela de Abra Pampa, en nuestra Puna. Si estás interesado en la propuesta, podés preinscribirte en la lista que tienen los docentes.
/De la presentación
(...) El nombre Lego fue acuñado en 1934 por Ole Christiansen a raíz de la expresión danesa leg godt, que significa juega bien. Desde su aparición —en 1949—, los ladrillos Lego han sido considerados una invaluable ayuda para educadores gracias a su capacidad para desarrollar las habilidades ideativas y para la resolución de problemas (...)
Si querés averiguar más sobre Lego entrá en www.lego.com, o en el artículo desarollado por Wikipedia.
septiembre 04, 2010
111 / Brevis, una nueva revista digital
agosto 30, 2010
110 / Ars Heuristica, ahora en twitter
agosto 15, 2010
109 / Alexander Kluge
Dijo de él Susan Sontag: “Novelista, cuentista, director de cine, rumiante empedernido, cronista, productor de radio y televisión, pedagogo, pensador político y social: Alexander Kluge es una figura gigante de la cultura alemana. Junto con Pasolini, representa lo más vigoroso y original de la idea europea del artista como intelectual, el intelectual como artista, que floreció en la segunda mitad del siglo XX. Unos cuantos de sus muchos libros y películas son logros brillantes, esenciales”. Colaborador de T.W. Adorno en su juventud, Alexander Kluge comenzó su carrera cinematográfica como asistente de Fritz Lang para luego concibir, organizar y dirigir (a partir de 1962) el primer Departamento de Cine en la Escuela de Diseño de Ulm, cuyo programa retomaba el credo crítico y estético de la escuela de Frankfurt. Kluge, redactor —y uno de los ideólogos— del manifiesto de Oberhausen (1962), que estableció los fundamentos estéticos y productivos que permitieron el surgimiento del Nuevo Cine Alemán de Wim Wenders y Werner Herzog.
Sucede que por estos días, Kluge es noticia en Buenos Aires. A partir del 20 de agosto se exhibirá la versión completa —casi diez horas— de Noticias de la Antigüedad Ideológica. Marx -Eisenstein-El capital, una monumental obra que se proyectará en tres programas diferentes en la sala Lugones del Teatro San Martín. El objetivo del film de Kluge es mayúsculo: volcar en imágenes fílmicas Das Kapital de Karl Marx, seguramente el tratado económico-político más influyente del siglo XX, retomando—y dialogando con ese antecedente— el fallido intento de Sergei Eisenstein a principios de los años treinta. El proyecto del realizador soviético jamás se concretó, pero Kluge relató que “el plan de Eisenstein me conmovió tanto que quise rendirle un pequeño tributo”. Así, la brillante propuesta del cineasta alemán hilvana un heterogéneo universo a través de los más variados recursos: intertítulos tipográficos, momentos de cine mudo, entrevistas con escritores o poemas leídos de Brecht o variados fondos de música noise en un abordaje joyceano en el que se hace presente el mismo autor del Ulises.
Además, el jueves 19 de agosto a las 19.30 hs. se presenta en el instituto Goethe su execelente libro 120 historias del cine (Buenos Aires: Caja Negra, 2010). Los relatos que componen el volumen, “parciales y subjetivas” según advierte el propio Kluge, tratan acerca de la edad temprana del celuloide –el cinéma impur— “de los tiempos en los que la imagen cinematográfica combinaba elementos del teatro, las artes plásticas y la literatura–, de la azarosa separación entre cine documental y de ficción, y de cómo el sol, a través de su juego de luces, fue quizás pionero del cine de autor”.
108 / Geometría: Albers, Bill y compañía
Se acaba de inaugurar Geometría en el siglo XX, una selección de 100 importantes obras pertenecientes a la Daimler Art Collection. La exposición —en el MALBA de Buenos Aires— está organizada en torno a cuatro grandes núcleos temáticos: Modernismo clásico, Vanguardia Zero, Minimalismo en Europa y América, y Forma, línea, espacio e incluye, entre otros, célebres trabajos de Josef Albers, Oskar Schlemmer, Hans Arp, Max Bill, George Vantongerloo, Johannes Itten, Camille Graeser, Mathias Goeritz y Joseph Kosuth.
[Imagen: Mesas nido (1926-27), de Josef Albers. Pintor alemán-americano y profesor de arte (Bottrop, Alemania, 1888-New Haven, Connecticut, EE. UU., 1976). Su obra más temprana, las Mesas nido —que diseñó en la década de los años veinte, en la misma época en la que fue director del taller de muebles de la Bauhaus (1928/29)— sigue el mismo principio que sus pinturas, es decir, alcanzar “la máxima utilidad con los mínimos medios”.]
agosto 13, 2010
107 / Gorki y el Cinematógrafo Lumière
En julio de 1896, el escritor ruso Máximo Gorki (1868-1936) descubre el Cinematógrafo de los hermanos Lumière en la feria de Nijni-Novgorod, y le consagra dos artículos. El primero (firmado I. M. Pacatus) es especialmente revelador. Hay algo de fastasmagórico en la descripción —escribe David Oubiña en Una juguetería filosófica (Buenos Aires: Manantial, 2009)— pues “el mundo de la pantalla parece habitado por zombies. Como si, por el hecho de registrarlo, la cámara lo dejara exangüe o como si las imágenes pudieran capturar las formas pero a costa de absorber toda la vitalidad”. A continuación reproducimos el texto de Gorki, traducido de Le cinéma: naissance d’un art (1895-1920), de Daniel Banda y José Moure (Paris: Flammarion).Ayer estuve en el reino de las sombras. Si supierais hasta que punto es aterrador… Allí no existe ni el sonido ni el color: todo, la tierra, los árboles, los hombres, el agua y el aire, todo tiene allí un color gris uniforme. En el cielo gris, rayos de sol grises; en los rostros grises, ojos grises. Y hasta las hojas de los árboles son grises como la ceniza: no es la vida, sino una sombra de vida. No es el movimiento, sino una sombra de movimiento, desprovista de sonido. Me explicaré, so pena de que se me tache de simbolista o de loco. Estaba en el recinto de Aumont y asistía a una sesión del Cinematógrafo Lumière (las fotografías animadas). La impresión que producen es tan poco común, tan original y compleja que me resulta difícil transmitir todos sus matices. Intentaré de cualquier modo expresar lo esencial.Cuando la luz se apaga en la sala donde se presenta la invención de los Lumière, aparece en la pantalla un gran cuadro gris, una “Calle de París” que tiene la textura de un grabado de mala calidad. Contemplándolo, se observa gente inmóvil en actitudes diversas, coches, casas, todo gris, hasta el cielo es gris. No es de esperar nada original de una vista tan tópica, pues cuántas veces hemos visto imágenes de calles de Paris como ésta… Pero de repente, un extraño temblor invade la pantalla y el cuadro cobra vida. Más tarde, la perspectiva, los coches que vienen directos hacia mí, hundiéndose en la oscuridad en la que nos hallamos sumidos, la gente que aparece a lo lejos y aumenta de tamaño a medida que se aproxima. En el primer plano, unos niños juegan con un perro, unos ciclistas pedalean a toda velocidad, los peatones cruzan la calle: todo se mueve, vive, bulle, se dirige hacia el primer plano del cuadro para desaparecer en alguna parte del más allá. Y todo sucede sin ruido, en silencio: es tan extraño… No se escuchan ni las ruedas contra la calzada, ni el murmullo de los pasos, ni las conversaciones, nada, ni una sola nota de esta compleja sinfonía que siempre acompaña el movimiento de los hombres. Sin ruido, el follaje gris ceniza de los árboles se agita al viento y las siluetas grises de los hombres, como si fueran sombras, se deslizan en silencio sobre la superficie del suelo gris, alcanzadas por un maleficio y cruelmente condenadas al silencio, privadas de todos los matices, de todo el colorido de la vida. Sus sonrisas están muertas, aunque sus movimientos estén llenos de una energía viva, de una inalcanzable velocidad; su risa es silenciosa aunque podamos ver cómo se contraen los músculos sobre los rostros grises. Una vida que bulle ante los ojos, a quien han despojado de palabra y a la que han quitado el ornamento del color: una vida gris, silenciosa, abatida, lamentable, como desposeída de todo. Asusta verla, con su movimiento de sombras y sólo sombras. Hace pensar en los fantasmas, en los crueles y malditos hechiceros que sumergen en el sueño a ciudades enteras, tanto que creeríamos estar presenciando una broma pesada de Merlín: él es quien ha embrujado una calle entera de París, encogiendo los altos edificios desde la base hasta el tejado en la medida de una archina [nota: antigua medida delongitud equivalente a 71 cm] , ha reducido a los hombres, les ha privado de palabra, ha recogido todos los colores del cielo y de la tierra y los ha convertido en esa tinta gris uniforme, y bajo esa forma, ha colocado la broma en el nicho de una sala oscura de restaurante. Pero de repente, se oye un crujido. Todo desaparece y en la pantalla aparece un ferrocarril. Se lanza hacia usted como una flecha, ¡cuidado! Parece que va a precipitarse sobre la oscuridad y nos convertirá en un saco de piel despedazada, repleto de carne magullada y de huesos triturados, se diría que va a destruir , a reducir a polvo esta sala, este establecimiento lleno de vino, mujeres, música y vicio.
Pero también no es más que un tren de sombras. Silenciosamente, la locomotora desaparece más allá del marco de la pantalla. El tren se detiene, siluetas grises descienden de los vagones sin hacer ruido, se saludan en silencio, ríen, corren, se agitan, se emocionan sin emitir un sonido… antes de desaparecer. Y he aquí un nuevo cuadro: tres hombres, sentados en torno a una mesa, juegan a las cartas. Los rostros tensos, los movimientos de manos que reparten las cartas son rápidos, la avidez de los jugadores se lee en sus dedos temblorosos, en los músculos de sus rostros. El juego… los tres se echan a reir, y el camarero que les ha servido una cerveza, se ha quedado de pie cerca de la mesa, también ríe. Parece que van a reventar de la risa pero no se escucha un sonido. Se diría que esos hombres están muertos y sus sombras han sido condenadas a jugar a las cartas en silencio hasta la eternidad. (…) Esta vida gris y silenciosa termina por trastornarnos y oprimirnos; se tiene la impresión de que contiene una advertencia cuyo significado se nos escapa, pero es lúgubre y la angustia oprime al corazón. Poco a poco uno olvida quien es, extrañas imágenes aparecen en la mente, la conciencia se nubla, se perturba… Pero de repente se escucha alrededor una provocadora risa femenina, voces burlonas … y de repente uno recuerda que está en el lugar de Aumont, de Charles Aumont. Pero, ¿por qué ha encontrado asilo precisamente aquí esta extraña invención de los Lumière? Una vez más, aporta la prueba de la energía y de la curiosidad del espíritu humano que eternamente busca saber todo, comprender todo. Y en el paso, ¿qué traerá el éxito de Aumont mientras el invento se encamina al descubrimiento de los misterios de la vida? No percibo la importancia científica del invento de los Lumière, pero sin duda existe y podrá contribuir al fin último de la ciencia, mejorar la vida del hombre y desarrollar su espíritu. No es el caso de Aumont, donde sólo se anima y se prodiga el vicio. ¿Por qué en ese lugar , entre las “víctimas del temperamento de la sociedad” y los juerguistas, que han venido a comprar besos? ¿Por qué se muestra aquí el último descubrimiento de la ciencia? Pronto se perfeccionará el invento de los Lumière, pero será siguiendo el carácter de Aumont, Toulon y compañía. Hasta el momento, además de las vistas mencionadas, también se ha mostrado el “desayuno en familia”, una escena idílica de tres personajes: una pareja joven y su primer bebé desayunan juntos. Ellos están tan enamorados, tan encantadores, alegres, felices, y su bebé es tan divertido… El cuadro transmite una impresión muy hermosa. Pero ¿hay sitio para esta escena en el negocio de Aumont? Y otra: mujeres trabajadoras, en una multitud alegre y sonriente, salen de una fábrica. Tampoco hay sitio para esta escena en Aumont ¿Por qué recordar aquí que una vida pura, laboriosa, es posible? Es inútil. En el mejor de los casos, este cuadro lo único que conseguirá es herir a la mujer que vende sus besos, eso es todo. Estoy convencido que pronto esos cuadros serán reemplazados por otros cuyo género estará en consonancia con el tono general del café concierto. Por ejemplo, veremos “Madame se desnuda”, “Akoulina saliendo del baño”, “Madame se pone las medias”. Asimismo, se podrá fotografiar una bronca entre un marido y su mujer en Kanavino y presentarlo al público con el título “Placeres de la vida conyugal” Sí, eso es lo que pasará. Lo bucólico y lo idílico no tienen lugar en esta gran feria rusa que sólo sueña con la indecencia y la extravagancia. Aún podría proponer algunos temas para ayudar al Cinematógrafo, con el fin de distraer al público de la feria: por ejemplo, someter a uno de esos dandis a un empalamiento a la turca, y una vez fotografiado, hacer la presentación.
julio 06, 2010
106 / La Forma según Adorno
Tal como se la encuentra, la forma constituye una dimensión en la que no se atiende a las demás: en música a la de la sucesión temporal (como si la simultaneidad y la pluralidad de tonos aportasen menos a la forma), o en pintura, donde la forma se aplica a las proporciones entre espacio y superficies, a costa de la función creadora de formas de los colores. Frente a todo esto la forma estética es la organización objetiva de cada uno de los elementos que se manifiestan en el interior de una obra de arte como algo sugerente y concorde. Es la síntesis no violenta de lo disperso, que conserva sin embargo como lo que es, con sus divergencias y sus contradicciones y es así realmente un despliegue de la verdad. Como unidad impuesta, precisamente en cuanto impuesta, es la suspensión de sí misma; le es esencial ser interrumpida por lo otro respecto de ella; es propio de su concordia el no ser concorde. En su relación con lo otro que ella misma, cuya extrañeza atenúa y sin embargo conserva, representa lo antibárbaro en arte; por la forma participa en la civilización, a la que la crítica mediante su misma existencia. Ley de la transfiguración de lo existente, representa, frente a ello, la libertad. Es la secularización del método teológico de la semejanza con Dios, pero no es creación, sino proceder humano objetivado que imita la creación; no procede de la nada, sino de lo creado. Se impone la metáfora de que la forma en las obras de arte es todo aquello en lo que la mano dejó la huella al pasar. Es el sello del trabajo social, radicalmente diferente de los procesos empíricos de conformación. Lo que aparece como forma ante los ojos de los artistas se puede dilucidar sobre todo en contrario, como repulsión contra todo lo que en la obra está sin filtrar, contra los complejos de colores que sencillamente están ahí, sin tener sin tener en sí vida ni articulación. Es la rebeldía contra la secuencia musical sin razón de ser, contra todo lo precrítico.
La forma y la crítica son convergentes. Forma es lo que hace que las obras de arte se presenten como críticas en sí mismas, lo que en las obras se rebela contra aquello que las acomete desde fuera es el auténtico soporte de la forma, y el arte queda negado cuando se hace la teodicea de la informe, por ejemplo, bajo los nombres de lo musicante o lo comediante. Por sus implicaciones críticas la forma es la que deshace las prácticas y las obras del pasado. La forma contradice la concepción de la obra de arte como algo inmediato. Como en las obras es ella la que las hace ser obras de arte, se identifica con su carácter mediato, con esa reflexión subjetiva sobre sí misma que la constituye. Es ella misma mediación como relación de las partes consigo mismas y con el todo y como conformación de los detalles. La alabada simplicidad de las obras de arte se manifiesta, bajo este aspecto, como lo contrario del arte. Lo que, no obstante, se manifiesta en ellas como intuitivo e ingenuo, su constitución como algo concorde consigo mismo, sin hiatos y ofrecido por tanto inmediatamente, se lo debe a su carácter mediato. Sólo por esto pueden tener carácter de signos y sus elementos hacerse tales. En la forma se resume cuanto hay en las obras de semejante al lenguaje y por su medio desembocan en la antítesis de la forma, en el impulso mimético. La forma pretende hacer que la particularidad, a través del todo, tenga su palabra. Esto constituye la melancolía de la forma en los artistas en que ella domina. Su papel es poner límites a lo formado; si no, perdería el concepto la diferencia específica con ello. Lo confirma el mismo trabajo artístico de la conformación que siempre elige, separa, renuncia: no hay forma sin rechazo. Lo dominante culpable (en la vida real) se prolonga en las obras de arte que querrían separarse de ello; la forma es su amoralidad. Las obras son injustas con lo formado precisamente porque lo siguen. La antítesis, cacareada hasta la saciedad por el vitalismo desde Nietzsche, entre forma y vida, ha percibido al menos algo de esto. El arte cae también en la culpabilidad de lo viviente no sólo porque conserva esa culpa por su distanciamiento de la vida, sino más aún porque hace cortes en lo viviente para transmutarlo en lenguaje y así lo mutila. El mito de Procrustes nos narra algo de la historia primordial del arte. Pero de esto no se sigue un juicio de condenación sobre el arte, como no se puede extender a la totalidad la culpa de una parte. Quien echa pestes del supuesto formalismo —diciendo que el arte es arte— está abogando por esa inhumanidad que él mismo reprocha en el formalismo: en nombre de cenáculos que, para conservar las riendas de sus dominios, ordenan adaptarse a ellos.
Siempre que se acusa al espíritu de inhumanidad, en la forma que sea, se está en contra de la humanidad. Sólo el espíritu tiene aprecio de los hombres porque en lugar de seguirles la corriente tal como han sido hechos, se sumerge en la realidad que les pertenece aunque les sea desconocida. La campaña contra el formalismo ignora que la forma, que penetra el contenido, es ella misma contenido sedimentado; este hecho y no la regresión a contenidos preartísticos, es lo que hace justicia a la preeminencia del objeto en el arte. Las características estéticas propias de la forma como particularidad, despliegue, solución de la contradicción e incluso la anticipación de la reconciliación por la homeostasis, se vuelven transparentes en el contenido mismo precisamente en el momento en que se han separado de los objetos empíricos. Su relación con el ámbito de lo empírico la adquiere el arte precisamente en su distanciamiento de él; en la distancia las contradicciones son inmediatas y se separan entre sí; sus mediaciones, que ya lo empírico contiene en cuanto tales, se convierten en para-sí de la conciencia sólo en ese acto del distanciamiento que realiza el arte. En esto es acto de conocimiento. Los rasgos del arte radical, por los que, como formalismo, se le ha condenado al ostracismo, proceden sin excepción de que el contenido alienta en ellos lleno de vida y no ha sido apoyado a priori desde el concepto usual de armonía. La expresión emancipada, en la que nacieron todas las formas del arte nuevo, protesta contra las expresiones románticas por su contenido protocolario, por sus formas contra corriente. Es esto lo que les ha aportado su sustanciabilidad; Kandinsky acuñó el término de «acto cerebral». Desde un punto de vista histórico-filosófico, la emancipación de la forma tiene su carácter de contenido en que rechaza cualquier atenuación del carácter extraño de las imágenes y sólo así es capaz de incorporar ese carácter, de tal modo que lo determina en su mismo carácter de extrañeza. Las obras herméticas llevan a cabo una crítica más radical de lo existente que las que, por causa de una clara crítica social, emplean la conciliación en la forma y reconocen así tácitamente el tejemaneje de la comunicación floreciente por doquier. En la dialéctica entre forma y contenido, la envoltura se pone del lado de la forma, en contra de la idea de Hegel, ya que el contenido, hacia cuya salvación se orienta, y no en último lugar, la estética hegeliana, se ha desviado entre tanto para convertirse en el vaciado de esa cosificación que le asimila al dato positivo, cosificación contra la que el arte se rebela siguiendo precisamente la doctrina de Hegel. Cuanto más profundamente se transforma el contenido experimentado hasta lo desconocido en categorías formales, tanto menos conmensurables resultan con el contenido de las obras de arte las materias menos sublimes. Todo lo que se manifiesta en la obra es virtualmente tanto contenido como forma, aunque la forma sigue siendo aquello por lo que se determina lo manifestado y el contenido lo que se determina a sí mismo. Mientras la estética estuvo lanzada a conseguir un enérgico concepto de forma buscó lo específicamente estético sólo en la forma, en contra de toda legitimidad, de la opinión preartística del arte, y trató de explicar sus modificaciones por las maneras de proceder del sujeto estético; era axiomática la concepción de la historia del arte como historia del espíritu. Pero todo cuanto se prometía de robustecimiento del sujeto por su emancipación sirvió para su debilitación al hendirlo en sí mismo. Hegel sigue teniendo razón al afirmar que los procesos estéticos tienen siempre su aspecto de contenido. Lo mismo en la historia de las artes figurativas que en la literatura se van haciendo visibles cada vez nuevos estratos del mundo exterior, y son descubiertos y asimilados mientras que otros mueren por haber perdido su capacidad artística y no excitar ya ni al último decorador de hoteles a eternizarlos por breve tiempo en sus lienzos. Recuérdense los trabajos del Instituto de Warburg que condujeron a algunos a través del análisis de motivos hasta el centro mismo del contenido artístico; en poesía el libro sobre el Barroco de Benjamin muestra una análoga tendencia, procedente quizás de la negativa a confundir intención subjetiva con contenido estético y finalmente del rechazo de la alianza entre estética y filosofía idealista. Los caracteres del contenido son sus apoyos contra la presión de la intención subjetiva.













