junio 01, 2009

81 / Gastón Breyer (1919-2009)


Es doloroso. El reciente fallecimiento de Gastón Breyer, a los noventa años, deja un vacío muy grande en nuestra comunidad académica. La de Breyer ha sido una vida de profundo compromiso público. Como Profesor Titular de la Cátedra de Heurística de la FADU, hasta hace poco tiempo seguía dictando personalmente largas y admirables clases. De Breyer se podría decir, fundamentalmente —y usando sus propias palabras— que nos enseñó a pensar. La partida de este maestro convoca a profundizar las muchas líneas de trabajo que recorrió en su práctica y enseñanza.

Decía Breyer:
“En el regreso a la mirada descubridora me parece posible proponer un salto categorial. ¿Puedo y debo intentarlo? ¿No será, en ese caso, la invitación descarada a la ruptura total con un fondo de pensamiento sensato, comedido y racional, académico? ¿Habremos de renunciar a la tendencia de un pensar abstracto, general, científico, universal, omnipotente, sistemático, lógico, algorítmico, racional, consecuente… ¿algo más?
¿O bien, en nombre de esa Heurística que proclama su autarquía, que celebra el día de su independencia, que quiere hablar en nombre de la raza del homínido pensante, —y que ya me está dando miedo— deberemos regresar al Orden del Corazón y lisa y llanamente confesar la abierta trasgresión a la pesada herencia que nos ha dejado Occidente?
¿Será en nombre de ese nuevo orden que deberemos dirigirnos seriamente para hablarle a la FADU y desde la Cátedra de Heurística?
El tiempo dirá.”

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Arquitecto, Profesor Emérito y Doctor
Honoris Causa de la Universidad de Buenos Aires, Breyer (1909-2009) desarrolló —en más de 60 años de trabajo—, una obra de enorme influencia sobre los más variados esquemas teóricos y pedagógicos del Arte, del campo escénico y del Diseño, además de una consistente práctica proyectual.

Gastón Breyer se recibió de Arquitecto (UBA) en 1945. Desde entonces investigó y desarrolló sus clases en los más importantes centros educativos y culturales de nuestro país. Cientos de conferencias, cursos de posgrado y seminarios de especialización sobre Diseño, Morfología, Heurística, Escenografía, Semiótica, Metodología, Arquitectura y Teoría del Espacio en facultades, institutos y sociedades nacionales y extranjeras dan testimonio de su pasión por el conocimento.

Formado con el pintor Emilio Petorutti y Profesor egresado de la Escuela Superior de Bellas Artes, Breyer se transformó rápidamente en uno de los ideólogos del movimento teatral independiente argentino y, seguramente, en su más destacado escenógrafo. Sus primeros trabajos incluyen la puesta El Puente de Carlos Gorostiza (obra clave de la escena argentina de la época) y las revolucionarias Los hermanos Karamazov y Crimen y castigo de Dostoievski en el Teatro de la Máscara. Es así que en 1958 el envío argentino a la Bienal de San Pablo incluyó éstas y otras propuestas escenográficas de Breyer. Como escenógrafo, realizó más de doscientos trabajos con los más importantes exponentes del teatro nacional (entre ellos la trascendente puesta del Galileo Galilei de Brecht (Teatro Municipal General San Martín). En 1981, en plena dictadura militar, Breyer se se desempeñó como Director escenográfico del ciclo Teatro Abierto Debido a su labor en la escena, que no ha sido exclusivamente proyectual, sino también reflexivo y pedagógico, ha recibido numerosos premios y distinciones, incluyendo el Premio Konex de Platino y el premio a la trayectoria otorgado por la Academia Nacional de Bellas Artes.

Breyer tuvo, además, un importante desempeño en el campo institucional: Consejero Directivo de la FADU / UBA (entoces FAU) entre 1956 y 1965 y Vicedecano entre 1958-59, actuó como Miembro de la primera Comisión de la universidad para la redacción del Estatuto Universitario de 1958. Hondamente comprometido con la práctica democrática, Breyer renunció a su cargo de Profesor de la UBA en 1966 luego de la “noche de los bastones largos” para, recién en 1984, retornar con fuerza a la actividad plena en esta casa de estudios, a la que quería entrañablemente. Así, tuvo oportunidad de desarrollar contribuciones sustanciales para el establecimiento de los programas pedagógicos del CBC y de las nuevas carreras de Diseño Gráfico y Diseño Industrial.

En su larga carrera Breyer publicó artículos en más de cien medios nacionales e internacionales sobre los temas de su interés. Entre ellos, es posible destacar dos trabajos sobre Leonardo da Vinci aparecidos en Ars y Canon (1958), “El ambiente de la vivienda” (premio/ensayo) y “Esquema para un estudio sobre la función de habitar” (los dos de 1966, revista summa), “La escenografía. Intento de definición contemporánea” (1966, UBA). “La heurística del diseño, entre el teorema y el poema” (1978, summa), “Morfología y heurística” (1977, summarios/Morfología), “Casa, Templo, Teatro” (1984, Temarios). Entre los últimos libros de Breyer, se cuentan Sígnica del Espacio Escénico, Heurística del Diseño (FADU), Bases Conceptuales del Diseño (con R. Doberti y H. Pando, FADU) y La Escena Presente (2005, Infinito).

Algunos puntos notables de la obra teórica de Breyer contribuyeron al desarrollo y consolidación de espacios disciplinares importantes. Por ejemplo, sus trabajos en Morfología —a la que veía un campo clave en el desarrollo formativo-ideativo del diseñador y del artista—, impulsaron la organización, con otros importantes profesores, del Area de Visión de la Facultad de Arquitectura de la UBA (fines de la década del 50, de la cual fue Director hasta 1960), la formación de un incontable número de docentes y alumnos y la fundación en 1996 de SEMA (Sociedad de Estudios Morfológicos de la Argentina), de la que fue elegido por unanimidad de sus colegas como primer presidente.

En el campo de la Heurística, Breyer desarrolló investigaciones pioneras en los 60-70, formalizó años más tarde el famoso Objeto Epsilon, postuló un modelo de acercamiento a la problemática (al que llamó Timbres del pensar) e inventó juegos (El juego de las estafas, el Juego del doncel, entre otros) en base a la relación entre escena y pensamiento.

En 1997 Breyer fundó el Gabinete de Heurística (desde 2004, Centro de Heurística) de la FADU/UBA. Formó a un grupo de profesores en la disciplina y se desempeñó, además, como Profesor Titular de la materia —común a todas las carreras de grado de la facultad— y Director de proyectos de investigación. Este fue un espacio en el que Breyer se volcó con pasión en la última década de su vida.

Nota desarrollada en base a datos del proyecto de investigación Cartografía Gastón Breyer / UBACYT A801 / Centro de Heurística / SI /FADU :: Pfeiffer + Pereyra + Ovsejevich + Montenegro + Crojethovic + Torres + Davidovich [Investigadores] + Ferrero + Urcola + Cabral + Maglione [Pasantes de investigación] + Tisera [Colaboración] + Wainhaus [Director]
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mayo 21, 2009

80 / Nueva lectura: El arte del tiro con arco

Altamente recomendable para espíritus inquietos: presentamos otro texto en la colección Lecturas nueva serie.
Se trata de El Zen y el Arte del tiro con arco, de Eugen Herrigel. En
las dos últimas clases teóricas se ha hecho referencia al trabajo de Herrigel. Relato de la experiencia del autor como discípulo de un gran Maestro de la Arquería, El Zen y el Arte... constituyó uno de los libros de cabecera de Henri Cartier-Bresson.
Se puede bajar de la sección Lecturas, en la página principal de la Cátedra). Además, los últimos textos incorporados a la sección —Cheng + Barthes y Berger— están relacionados conceptualmente con el libro de Herrigel.

Una de las características determinantes de la práctica de la arquería —y en realidad de todas las artes tal como son encaradas en el Japón, y probablemente también en otros países del Lejano Oriente— es que no tiene un fin meramente utilitario ni se limita al puro goce estético, sino que está destinada a adiestrar la inteligencia y a ponerla en contacto con la realidad esencial. De ahí que el objeto de la práctica de la arquería no consista única y exclusivamente en “dar en el blanco”, que el esgrimista no esgrima la espada sólo para derrotar a su antagonista y que el bailarín no baile sólo para ejecutar ciertos movimientos rítmicos del cuerpo. Antes que nada, la mente debe ser armonizada con lo Inconsciente.
Si se quiere realmente ser Maestro en un arte, su conocimiento técnico no basta; es necesario trascender el aparato de la técnica, de manera que el arte se convierta en un “arte sin artificio”, surgido del Inconsciente.
En el caso particular de la arquería, quien acierta el blanco y el blanco mismo, dejan de ser dos objetos antagónicos para transformarse en una sola, única realidad. El arquero pierde conciencia de sí como persona empeñada en dar en el blanco que tiene ante su vista; y este estado de “inconsciencia” se cumple cuando, absolutamente vacío y libre de sí, se vuelve uno, indivisible, con el arte de su destreza técnica, aunque haya en él algo, de un orden totalmente diferente, que no puede ser aprehendido a través de ningún estudio progresivo del arte.

[Del prólogo de Daisetz T. Suzuki a El Zen y el Arte del tiro con arco, de Eugen Herrigel. Suzuki ha sido uno de los más importantes difusores del Zen en occidente.]

mayo 17, 2009

79 / Ver :: Michaux y Ferrari o Michari y Ferraux

Signos / signos, no de techo, de túnica o palacio / no de archivos ni enciclopedia del saber / sí de torsión, de violencia, brusquedad / de deseo cinético. Henri Michaux

Más de cien obras de Henri Michaux y León Ferrari se exponen en Buenos Aires. El encuentro ha sido felizmente denominado por Jorge Mara
su promotor— un diálogo de signos. El de Mara es, en el pacato y mediocre mundo de las galerías porteñas, el tercer signo, atrevido y necesario. La muestra es impecable. El catálogo, completísimo.

“La caligrafía, menuda en Ferrari, gestual en Michaux, entabla un diálogo inefable. Punto de encuentro de artistas que no se conocieron, pero que crearon un código secreto, de inviolable intimidad”, escribe Alberto Giúdice obre la muestra (ñ, 16/5/09). Es el signo, con su carga ancestral, el que une a Michaux y Ferrari.

Henri Michaux nació en Namur (Bélgica) en 1899. Murió en París en 1984. Abandonó la carrera de medicina en 1919 para viajar como marino mercante. Fue jefe de redacción de la revista Hermès. Extraordinario poeta, Michaux llegó al arte visual influido especialmente por el trabajo de Paul Klee. Su obra está marcada por la intención, de “dibujar la conciencia de existir y el transcurso del tiempo”. En ese proceso interior, Michaux no dudó en experimentar con diversas drogas —en particular la mescalina— y documentó rigurosamente su camino.

León Ferrari (Buenos Aires, 1920) es, como Michaux, poeta y artista de culto. Su Civilización occidental y cristiana (1965, Malba) y la serie de cuadros “escritos”constituyen sus trabajos más conocidos. Ferrari vivió en el exilio los años de la dictadura. En 2007, Ferrari recibió el León de Oro de la 53° Bienal de Venecia. Actualmente está exponienendo —con la brasilera Mira Schendel— en el MoMA de New York.

[León Ferrari-Henri Michaux: un diálogo de signos / Galería Jorge Mara-La Ruche (Paraná 1133). Hasta el 30 de junio.]

78 / Ver :: Museo del Objeto Contemporáneo

En las últimas décadas se han producido en el mundo más objetos que en toda la historia del hombre. Y sigue sin pausa la vorágine de producción: desde el momento en el que es diseñado el objeto tiene marcado su sino de consumo y deterioro: por eso escribe Italo Calvino que todo hombre es “hombre-más-cosas, es hombre en cuanto se reconoce en un número de cosas, en cuanto reconoce lo humano investido en cosas, él mismo que ha tomado forma de cosas”.

El proyecto del Museo del Objeto Contemporáneo (MOC) —en una operación que evoca el maravilloso trabajo del artista belga Marcel Broodthaers [foto: 3 strikes
, M.B.]— retoma el cuerpo central de esta idea, que consiste en el desarrollo de operaciones ideativas con el fin de recuperar la memoria de los objetos. Fruto de varias investigaciones que buscan en la vida de esos objetos no la tradicional procedencia que les dio origen, sino más bien la poética que se oculta detrás de su particular existencia “práctica”, cinco colecciones dan comienzo a la formación del patrimonio del MOC.

Laura Andreoni organiza cajas clasificatorias de objetos: establece su origen, las características de su procedencia y— en una operación casi entomológica—, marca en cada ejemplar su estado de conservación. De ese modo el desgaste y las roturas también forman parte de la historia de las piezas expuestas. Virginia Carda, en cambio, presenta una colección ya existente: la de Carlos Argentino Daneri, que encuentra “casi por casualidad en el sótano de un edificio en el barrio de Constitución de la ciudad de Buenos Aires”; trabajo importante, pues el mismo Daneri —según el testimonio de Jorge Luis Borges— la llamó “colección, principio y fin de todas las cosas”. María Paula Doberti presenta algunos objetos —fruto del desuso o abandonados— rescatados de diversas ciudades, que cuentan la historia de los que fueron sus dueños. Luis Espinosa agrupa un conjunto de piezas que pertenecieron a Pelmundo Carretti, hijo de inmigrantes italianos en viaje hacia la Argentina a fines del siglo XIX. Por último, Luján Funes propone organizar el universo de las revistas denominadas “femeninas”, pero dejando en manos de los visitantes de este museo la posibilidad de descubrir las tramposas operaciones mediáticas que proponen.
Es deseable —como bien escribe Alberto Bottino Otero, director del museo, en el estudio crítico que acompaña la muestra— que el MOC amplíe sus colecciones. Gran idea. Desde esta página, alentamos y apoyamos la propuesta.

[Las operaciones que propone el Museo del Objeto Contemporáneo están muy relacionadas con los trabajos “Biografía de un Objeto”, a desarrollarse en M2, y “Estructura-Lenguaje”, M1. MOC: Galería Federico Poncerini
/ Independencia 333, San Telmo / Hasta el sábado 23 de Mayo de 2009.]

mayo 03, 2009

77 / Patafísicas imágenes en Flickr

Incorporamos nuevas imágenes en Flickr. Varias de ellas corresponden a trabajos de alumnos —desarrollados en el segundo cuatrimestre de 2008— sobre Ubú, de Alfred Jarry, el descubridor de la Patafísica.
Marco conceptual: es posible ver algunas entradas anteriores en este blog y los trabajos de Juan Esteban Fassio y Angel Olgoso en la sección
Lecturas de nuestra página principal.
Dice Olgoso que “...la Patafísica ha existido siempre: desde que el hombre se rascó por primera vez la cabeza para calmar la picazón del pensamiento reflexivo, desde que Sócrates demostró a Menón que su joven esclavo sabía el teorema de Pitágoras, desde que Euclides sorprendió a sus coetáneos con el tratado de geometría, desde que Leonardo de Pisa escandalizó a los suyos del siglo XII al usar cifras arábigas en lugar de romanas, desde que aquel médico contemporáneo de Newton descubrió los ovarios de la mujer y acabó suicidándose en Suiza, o desde que Lewis Carroll estableció la identidad entre las coles y los reyes. Debe entenderse que todo patafísico anterior a la Era Patafísica (que comienza el 8 de septiembre de 1873, fecha de nacimiento de Jarry) es considerado como un patafísico involuntario, como un patacesor (Zenón de Elea, Rabelais, Johnathan Swift, Lawrence Sterne, Remy de Gourmont, Rimbaud, Marcel Schwob o Raymond Roussel, cuyas invenciones y procedimientos verbales son patafísicos por excelencia, pero que ignoraba probablemente a su genial contemporáneo), mientras que los posteriores a Jarry son patafísicos en general conscientes que han hecho más o menos uso de sus métodos.”

abril 27, 2009

76 / Ballard, el hombre que inventó el futuro

El domingo pasado murió el escritor inglés J. G. Ballard. Durante las últimas tres décadas, no hacía falta más que leer sus libros para saber cómo iba a ser el mundo. O, de hecho, cómo era el mundo en el que vivíamos sin que lo viéramos. Ballard anticipó el delirio por las celebridades, el calentamiento global, la muerte del afecto, los countries y los “barrios verticales”. Y aunque muchos se empeñaban en clasificar sus libros como de ciencia ficción, reflejó el mundo explorando ese otro espacio en caos y extinción: el interior de sus habitantes.

Estos son seis de los imperdibles libros de Ballard:


La sequía, 1962.
La mejor de sus novelas de catástrofes o de fin del mundo: una anticipación del calentamiento global con éxodo hacia la costa, marineros asesinos y un protagonista solitario, casi autista, seco.
La exhibición de atrocidades, 1970.
Su libro más experimental, acusado de libelo, mezcla la belleza de las mujeres afectadas por la radiación con la locura, la obsesión por las celebridades, los páramos posindustriales, los aeropuertos, los hoteles abandonadas. La novela más ballardiana y la más compleja.
Vermillion Sands, 1971. De sus 19 colecciones de cuentos, una de las más apreciadas por los fans. Una playa que se extiende sin interrupción, un patio de juego de los ricos: imaginación, crueldad, exceso y belleza.
Crash, 1973. El choque de autos como éxtasis erótico, autopistas, heridas y prótesis como paisaje del deseo. David Cronenberg lo hizo película en los años ’90.
El imperio del sol, 1984.
Un libro autobiográfico sobre las experiencias del autor en un campo de prisioneros en Shanghai, donde él y todos los británicos residentes van a parar tras la ocupación japonesa que sucedió al ataque de Pearl Harbour. Steven Spielberg la llevó al cine en los ’80 e hizo famoso a Ballard.
Noches de cocaína, 1996
. Para muchos, lo mejor de su producción reciente. Un policial ubicado en un resort para británicos llamado Estrella de Mar, ubicado en la Costa del Sol. Sus residentes, ricos y aburridos, necesitan del crimen y el desorden para salir de la apatía. Una de sus más lúcidas reflexiones sobre el poder, la seguridad y el aislamiento.

[Lista y comentarios: Suplemento Radar-Página/12 del domingo.]

abril 11, 2009

75 / Ver :: Visión revelada

Visión Revelada: Selección de obras de Abelardo Morell, una antología del extraordinario fotógrafo cubano radicado en los Estados Unidos, está conformada por cincuenta y tres piezas organizadas en varias series temáticas. En ellas, Morell, sin apartarse de las técnicas fotográficas tradicionales, convierte elementos de la vida diaria en imágenes surrealistas por medio de la alteración de la escala y la yuxtaposición de imágenes.
Por ejemplo,
Cámara Oscura, la más famosa de sus series, remite a esta antigua técnica, utilizada desde el siglo XVI por artistas, y retomada como recurso fotográfico por Morell. Así, transforma un ambiente cerrado en una cámara oscura: la escena que transcurre fuera de la habitación, en las calles de la ciudad, se proyecta invertida dentro de ésta, fundiendo de este modo, el espacio exterior con el interior. Del 3/3/09 al 19/4/09 en el Museo Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires.
[+INFO:
http://www.abelardomorell.net
]

abril 06, 2009

74 / Taller de Legos

Aviso: ¡Ya estamos entrenando para el próximo Taller de Legos!
Fecha:
a determinar.
Más información:
buscar en las entradas 26 y 41 de este blog.

abril 04, 2009

73 / Groucho Marx

Más cuestiones derivadas de la clase del martes 31 de marzo: Y, sin duda alguna, más divertidas. 1 :: Caballero, soy un hombre de principios. Pero si no son de su agrado, le ofrezco otros. / 2 :: Antes de criticar a alguien, debes caminar una milla en sus zapatos. Así, cuando lo critiques, estarás a una milla de él y tendrás sus zapatos. / 3 :: No sería socio de un club que me aceptara a mí como socio. / 4 :: Señorita, he pasado una noche maravillosa. No ha sido ésta. / 5 :: La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnostico falso y aplicar después los remedios equivocados. / 6 :: Es mejor estar callado y parecer tonto que hablar y despejar las dudas definitivamente.

72 / La belleza interior x Satre Stuelke

Satre Suelke (44) es un artista neoyorquino que elabora su obra a partir de tomografías computadas de pequeños objetos como juguetes o celulares. Según sus propias palabras el trabajo “permite a los espectadores diagnosticar objetos de uso cotidiano”. Entre los resultados es posible observar una Barbie con cabello naranja intenso y un iPhone esquelético con una vertiginosa variedad de conexiones que lo asemejan a una ciudad fantástica. Interesante.
+ INFO: http://www.radiologyart.com/

71 / Roland Barthes y la escritura japonesa

Derivaciones de la clase del martes 31 de marzo: encontramos un hermoso texto de Roland Barthes que —en El Imperio de los signosilumina un aspecto esencial de la escritura japonesa: “el placer del papel y de la mano, el peso del brazo apoyado sobre la mesa. La escritura, que parte del gesto que la crea”. En unos días estará subido el texto completo a la sección Lecturas de MW/web (junto a un trabajo de François Cheng sobre la caligrafía china).

“En la escritura japonesa, el trazo, al excluir la tachadura o la corrección (pues el carácter es trazado
alla prima) hace inútil la invención de la goma o de cualquiera de sus sustitutos. Todo el repertorio de instrumentos está gobernado por la paradoja de una escritura irreversible y frágil, que es contradictoria y simultáneamente, incisión y deslizamiento: mil tipos de papel, muchos de los cuales dejan adivinar, por su textura granular de paja clara, molida y salpicada de pequeñas briznas, su origen herbáceo. En cuanto al pincel (pasado sobre la barra de tinta ligeramente humedecida), tiene sus propios gestos, como si de un dedo se tratara; mientras que nuestras antiguas plumas no podían hacer otra cosa que aplastarse contra el papel o limitarse a rozarlo, arañándolo siempre en la misma dirección, el pincel se puede deslizar, torcerse, elevarse, desarrollando el trazo, por decir así, en el seno del aire, tiene la flexibilidad carnal, lúbrica, de la mano. El rotulador, de origen japonés, ha tomado el relevo del pincel: este útil no es un perfeccionamiento de la pluma (de acero o de cartílago), sino del pincel con el que se trazaban los ideogramas. Este pensamiento gráfico al que reenvía toda la papelería japonesa (en cada gran almacén hay un escribano público que traza, sobre largos sobres orlados de rojo, la dirección de los regalos en caracteres verticales) reaparece, paradójicamente (al menos para nosotros), hasta en la máquina de escribir; mientras que la nuestra se apresura a transformar la escritura en un producto mercantil, preeditando de este modo el texto en el momento mismo de escribir, la de ellos, por su gran número de caracteres no alineados en letras dispuestas sobre un único frente impresor, sino colocados a lo largo y ancho de un tambor, apela al dibujo, a la marquetería ideográfica dispersa por toda la página, en una palabra, al espacio; la máquina prolonga, así, al menos virtualmente, un arte gráfico verdadero que no sería el del simple trabajo estético sobre la letra aislada, sino abolición del signo, su vigorosa puesta en fuga en todas las direcciones de la página.”

marzo 24, 2009

70 / Marzo 2005. Marzo 2009

Nubes de palabras gastadas, ¿qué lluvia van a dar? Elías Canetti

En marzo del año 2005 —varios meses antes de las elecciones generales de la FADU de ese año—, leí un texto que recientemente recuperé y que transcribo más abajo. Me sorprendió su vigencia: tengo la sensación de que parecemos condenados —a pocos meses de una nueva elección de autoridades— a repetir la historia del relato, una historia atravesada por la imprevisión, la provisionalidad, la desidia y, como siempre, por intereses no confesados. Es muy triste saber que el propio poder político —un poder impotente— es el que contribuye a perpetuar esa historia. Hoy, la “vida en tiendas” del cuento en cuestión se ha instalado en nuestro paisaje cotidiano. Seguimos observando como nuestra facultad se degrada aceleradamente. Y si bien los actores no son exactamente los mismos, escuchar en estudiantes, graduados y profesores las mismas palabras que cuatro años atrás sólo consigue hace resonar en mi mente el aforismo de Canetti (un Nobel al que los argentinos deberíamos leer mucho más) que encabeza estas líneas.

En aquella oportunidad leí el texto en la clase inaugural del curso. Pienso volver a hacerlo en pocos días más, con la esperanza de que llegue el día en el que hacerlo no tenga ya sentido. Sí creo que, por ahora, es oportuno leerlas nuevamente:

Recuerdo a veces una historia que oí hace mucho tiempo y de la que sólo permanecen fragmentos en mi memoria. La historia trata de un grupo de personas que vivían en un gran palacio. Durante una guerra, el palacio se quemó y el grupo de sus antiguos ocupantes tuvo que guarecerse en tiendas. Se instalaron más o menos bien en la ciudad de tiendas y al principio se sintieron casi satisfechos porque los más viejos les dijeron que las tiendas eran sólo un alojamiento provisional; esperarían la ocasión de reconstruir el palacio destrozado por la guerra. Continuaron viviendo en las tiendas mientras los jóvenes envejecían. Creció una nueva generación, que preguntó a los más viejos: “¿Por qué hemos de vivir en tiendas? Podríamos construirnos aquí mismo una casa nueva”. “No —contestaron los viejos—. Si nos construimos aquí una casa nueva y modesta, perderemos la ocasión de reconstruir el antiguo y hermoso palacio”. Y así siguieron viviendo en tiendas generación tras generación. Celebraron el 40 aniversario del levantamiento de la ciudad de tiendas, luego el 50, el 60 y el 75. Los jóvenes preguntaban siempre: “¿Por qué no podemos construir una casa nueva y sólida en vez de la ciudad de tiendas?”. Y los ancianos respondían siempre: “No. Si construimos algo nuevo, perderemos el derecho a levantar un palacio sobre las ruinas quemadas del antiguo”. Y así esperaron generación tras generación el día en que pudieran reconstruir el viejo y magnífico palacio.

El relato es de Norbert Elias —influyente pensador europeo fallecido en 1990—. Y lo acerco porque tengo muchas veces la sensación de que sería muy bueno para nuestra Facultad darse cuenta de que poco a poco se ha convertido, de hecho, en una institución realmente distinta de aquella que pensaron quienes iniciaron la tarea de construirla hace más de cincuenta años, que posee sus propias tradiciones y una identidad compartida a través del diario esfuerzo de miles de personas. Sólo si comprendemos esto podríamos iniciar una serie de tareas que resultan difíciles o imposibles de llevar a cabo mientras sigamos viviendo como en un campamento de tiendas provisorias.

Hay muchas cosas que hacer. Es hora de hacerlas. Las dificultades son enormes. Sin embargo —eso es lo sorprendente— muchas veces las cosas son más sencillas de lo que parecen. Y si no lo son, nos resultarían más sencillas cuando hay sensibilidad y capacidad para comprenderlas y actuar en consecuencia. Cuando hay convicción de todos los actores, ¿qué es lo que queda como resto?: la tarea. Los resultados llegarán sólo si trabajamos. Dice el poeta Guillermo Saavedra: la forma, el silencio. La voz, inútil. / W.

febrero 19, 2009

69 / Habemus Flickr


MW / primera novedad 2009: abrimos un espacio en flickr (http://flickr.com/photos/morfologiawainhaus/) al que trasladamos las galerías de nuestra web y en el que incorporaremos progresivamente nuevas imágenes.
Cada trabajo publicado tiene un pequeño texto sobre el marco conceptual en el que fue producido.
Invitamos a visitar los álbumes, —desde los que es posible volver a este blog o al site central de mw— y a dejar los primeros comentarios sobre el material expuesto.

diciembre 04, 2008

67 / Cartografía Gastón Breyer: nuevo blog

Armamos un nuevo blog: es parte del proyecto Cartografía Gastón Breyer, que desarrolla un mapa y el estudio crítico correspondiente sobre el conjunto de la obra teórica del Profesor Gastón Breyer (90, Arquitecto, Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa de la Universidad de Buenos Aires). Breyer ha desarrollado en nuestro país, en más de 60 años de trabajo, una obra de enorme influencia sobre diferentes esquemas teóricos y pedagógicos del Arte, del campo escénico y del Diseño, además de una práctica proyectual consistente. El proyecto busca desarrollar aquello que denominamos Cartografía, es decir, un esquema clasificatorio temporal-disciplinar e interrelacionado, que permita desplegar conceptual y visualmente los diferentes intereses intelectuales de Breyer. En la nota nº 27 de este blog adelantamos algunos primeros resultados. de la investigación. La primera etapa cubre los trabajos de Breyer hasta 1966, pero el blog incluye algunos posteriores, —relacionados con el período estudiado— y diversos comentarios (“notas al pie”) sobre las teorías y la obra de GB. El proyecto (A801) está enmarcado en los programas de investigación de la Universidad de Buenos Aires (UBACYT) y tiene como sede el Centro de Heurística / SICYT / FADU.

noviembre 19, 2008

66 / Lucha libre

Ayer y hasta las 2.30 de hoy: otra sesión del Consejo Directivo de la FADU. No una guerra, no una batalla. Ni siquiera una escaramuza. Vale esta imagen: una lucha en la que los límites entre fantasía, realidad, drama y comedia no siempre se pueden establecer claramente. Me cuentan que el espectáculo tiene el extraño nombre de “libre juego democrático de las instituciones”. Me dicen, también, que estamos obligados a verlo y que todos —todos— debemos pagar la entrada. El espectáculo, pobrísimo. Los tickets, muy caros. Pero no hay ningún problema: me aseguran que se pueden abonar en 12 cuotas con tarjeta y que eso da derecho a participar del sorteo de un decano.

noviembre 08, 2008

65 / Se vienen los Intervenibles

Dos desplegables con textos de Montesquieu y de Francis Ponge para trabajar en clase utilizando diferentes técnicas. Martes 11, práctica de taller. Martes 18: operaciones sobre las piezas.

64 / Feldman + Guston + O’Hara

En la Sala Casacuberta del Teatro San Martín tuvo lugar un maravilloso concierto. Protagonista: la cantante Joan La Barbara, a quien Morton Feldman (1926-1987) dedicó Three Voices, única obra presentada en la ocasión. Three Voices (Tres voces) es una obra para soprano y dos parlantes a cada lado (una parte en vivo, más dos partes grabadas por la misma intérprete). La obra data de 1982, y es una evocación de dos amigos desaparecidos, el pintor Philip Guston y el poeta Frank O’Hara (de quien la pieza toma unos versos). En la imagen original de Feldman, las voces laterales son los muertos (Guston y O'Hara), que intercambian con el mundo de los vivos (La Barbara).
La Barbara dará otro concierto, el sábado 8 a las 20.30, en la Iglesia Sueca de Buenos Aires (Azopardo 1428). El programa lleva el título Only, —una pieza de Feldman para voz sola— e incluirá también obras de la propia La Barbara y del estadounidense Morton Subotnick.
El fragmento del siguiente poema (Serle fiel a una ciudad) es de Frank O’Hara.
Avenida A Ya difícilmente vemos la luna así que no sorprende que sea tan hermosa de pronto cuando elevamos la vista y está allí resplandeciendo con la cara rota sobre los puentes dejando fluir un suave y helado viento que aviva tus cabellos en tu frente y tus recuerdos del paisaje locomotriz de Red Grooms (...)
O’Hara buscaba provocar con palabras el efecto que los pintores lograban en sus lienzos. La imagen que acompaña esta nota es una tinta de Guston. Bello entonces: leer a O’Hara, mirar a Guston, escuchar a Feldman.

octubre 27, 2008

63 / Somewhere / Nowhere

El arte se hace desde el silencio. Es —por muchos motivos— extraordinaria, Somewhere / Nowhere (Algún lugar / Ningún lugar), la muestra de Félix González-Torres en el Malba. Nacido en Cuba, Félix González-Torres (1957-1996) fue uno de los exponentes clave de la escena artística internacional en los años 80 y 90. Seleccionado en forma póstuma para representar a los Estados Unidos en la Bienal de Venecia 2007, su obra se exhibe año tras año en los principales museos y galerías del mundo. Se exponen algunas de sus notables series, realizadas entre 1987 y 1995, célebres por desafiar al público a tomar un rol más activo que el de mero espectador. Entre otros trabajos, se exhiben las instalaciones de caramelos y chupetines, las pilas de papel impreso (stacks), los rompecabezas, las guirnaldas de luces, las cortinas de tela y cuentas de colores y los carteles de vía pública (billboards). En el comentario de Sonia Becce (curadora ianvitada) leemos: “Una particular idea de amor es el eje que atraviesa con diversa intensidad la exposición. Se trata del amor entendido como una constelación de emociones y experiencias vinculadas con un afecto profundo, con el deseo, con el cuidado y el sentimiento de intensa atracción por otro, con el dolor por la ausencia o la pérdida del ser amado” El objeto del amor es siempre determinado y específico: sus seres queridos, su pareja, sus amigos. “A la vez, muchas de las piezas extienden ese gesto al espectador, generando una relación uno a uno, de intimidad, entre éste y la obra”, reconoce Becce. La obra de González Torres constituye una síntesis de profundas experiencias personales y agudas observaciones político-sociales, que le permiten reflexionar sobre aspectos públicos de la política y el tratamiento de las minorías marginadas. Además de cuestionar y subvertir nociones como las de propiedad privada, autoría y coleccionismo, entre otras.

octubre 18, 2008

62 / Heurística + Manfred Max-Neef

El pasado viernes, gracias a los buenos oficios de Chacho Pereyra, nuestros alumnos de la Cátedra de Heurística reflexionaron sobre un texto de Manfred Max-Neef. Excelente elección: la lectura de este autor chileno, filósofo y economista, Premio Nobel alternativo, nos ayuda a comprender de otro modo la forma en que usamos nuestos recursos. El texto siguiente está tomado de su libro La economía descalza. Lectura para estos turbulentos tiempos de la economía mundial. Y, además, es bueno tener en cuenta que los principios filosóficos de la ciencia económica están mucho más cerca de los del diseño de lo que suponemos.

“La economía es diseñada por los economistas. Ningún acontecimiento se convierte en acontecimiento económico a menos que calce con ciertas reglas establecidas por el economista. Como disciplina, la economía se ha convertido repentinamente en una de las materias más importantes de la actualidad. No habría nada de malo en ello si la importancia dada a la ciencia económica correspondiera realmente a su capacidad de interpretar y resolver los problemas que afectan a la Humanidad. Este no es el caso. Sus grandes abstracciones, tales como el P.N.B. (Producto Nacional Bruto), sistemas de precios, tasas de crecimiento, razón capital producto, movilidad de factores, acumulación de capital y otras, aunque reconocidas como importantes, son selectivas y discriminatorias cuando se refieren a la masa de los seres humanos.
A través de estas abstracciones la ciencia económica, en vez de convertirse en disciplina abierta, se convierte en una especie de exclusivo club. En realidad, el análisis económico sólo cubre a aquellos cuyas acciones y comportamiento están ajustados a lo que sus cuantificadores (tales como los mencionados) pueden medir. Tomando como ejemplo el P.N.B., lo que pueden medir son actividades que se generan a través del mercado, sin considerar si dichas actividades son productivas, improductivas o destructivas.
El resultado de estas limitaciones es que las teorías económicas dominantes no asignan valor a las tareas realizadas a nivel doméstico o de subsistencia. En otras palabras, estas teorías son incapaces de incluir a los sectores más pobres del mundo o a la mayoría de las mujeres. Esto significa que casi la mitad de la población mundial —y más de la mitad de los habitantes del Tercer Mundo— resultan ser, en términos económicos, estadísticamente invisibles.
Los sectores invisibles para la Historia son prácticamente los mismos que resultan invisibles para la Economía. Estos invisibles son de la mayor importancia y el hecho de que
hayan permanecido como tales por tanto tiempo no es casual.
Las razones descansan en nuestras tradiciones y evolución cultural, es decir, en la evolución de la rama cultural occidental judeo-cristiana. Trataré de demostrar este criterio en las siguientes páginas. Sólo quisiera agregar a estas alturas que estos sectores invisibles de la humanidad se han convertido en el principal interés de mi quehacer, no sólo desde un punto de vista teórico, sino también como una experiencia concreta de vida. Es por este motivo que, después de haber trabajado cierto número de años como economista puro, decidí transformarme en economista descalzo y vivir y compartir la realidad invisible.”